El acceso al disfrute del espacio público se conforma como un criterio fundamental en el ejercicio de la ciudadanía nocturna de la juventud en las urbes, especialmente dados los obstáculos económicos para acceder a locales de ocio regulado. Así lo relata un joven, en una de las entrevistas recientemente realizadas:

Juan (nombre ficticio), 24 años:

Solemos ir al 2 de mayo, a tomar unos litros, estar allí… alguna vez a un bar. Pero no solemos ir de bar porque es muy cara la cerveza. Entonces pues vamos a la calle, lo que pasa que tienes que estar atento de que no esté la policía, porque si no te ponen multa… Que eso es una cosa que no tiene ningún sentido: ¡¿por qué la cerveza en una terraza te vale 3 euros y medio y una litrona 1’60?! ¡¿Cómo voy a ir yo a la terraza?!

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